La “necesidad” de mejorar las relaciones económicas y políticas de Colombia con otros países hace que PROEXPORT piense en una campaña que aparentemente refleje lo positivo del país, dejando supuestamente atrás la visión de Colombia como un país de violentos. Para la realización de dicha campaña se vale de supuestas encuestas a diferentes sectores de la población que, según los gestores de Colombia Marca – País, representan al pueblo colombiano; los resultados que arrojaron dichas encuestas dicen que la mejor definición de Colombia para los colombianos es la palabra pasión (PASIÓN: Perturbación o efecto violento y desordenado de animo: dominado por la pasión.// Afición vehemente y su objeto: pasión por la lectura.// Inclinación muy viva y efecto de esta: su hija es su pasión.// Prevención a favor o en contra de una persona: hay que juzgar sin pasión.// Relig. En el evangelio, relato de la condenación, agonía y muerte de Jesucristo. TOMADO DE: LAROUSSE DICCIONARIO ESCOLAR). El resultado de estas encuestas es bastante perturbador, el sólo hecho de pensar en mi país desde la definición de pasión es bastante patético, y aun así nos vendieron la idea de que esta dichosa campaña muestra nuestro orgullo por ser colombianos.
Ahora bien, para PROEXPORT los colombianos pensamos que Colombia es pasión —aunque conozco a más de un compatriota que no lo cree asi— y lo que ellos (PROEXPORT) deciden para hacer representar esa imaginaria pasión es contratar una agencia extranjera, que diseñe una campaña publicitaria para supuestamente hablar de Colombia; por si no fuera suficiente vender una idea errónea del país, PROEXPORT escoge un “Fulano primer-mundista” (su nombre es David Lightle) quien se dio a conocer cuando finalmente diseñó el logo de la campaña. Para ese entonces existían —y en la actualidad y en el futuro existen y existirán— diseñadores colombianos, incluso extranjeros pero amantes de mi patria, capaces de reflejar un sentido más acertado de mi Colombia (aunque me gustaría imaginar que ningún colombiano y ningún amante de mi país se prestaría para vender semejante idea), el mismo David Consuegra “padre del diseño grafico colombiano” vivo en ese entonces, hubiera diseñado algo mucho más contundente que ese presunto corazón de la mencionada campaña.
Colombia en esta campaña es representada con un dizque corazón rojo (aunque, a mi parecer, parece más una remolacha) acompañado de las palabras “Colombia es Pasión” cuyas letras tienen en mismo color del citado “corazón”. Dicho logotipo no habla para nada de la “pasión de los colombianos”, este símbolo se remite a una idea bastante retrograda que dice que “Colombia es el país de sagrado corazón”, pensamiento de hace más de cien años que cambio con la constitución de 1991, cuando se incluye dentro de los derechos fundamentales de los colombianos, la libertad de culto y creencias y se acepta que no todo el pueblo colombiano es católico (no estoy negando que la religión oficial del país es el catolicismo, es sólo que la condición de ser colombiano es tener nacionalidad colombiana, es decir, hay colombianos budistas, y eso no impide que amen este país). Muy seguramente en la investigación que realizó este señor, David Lightle (si es que realizó alguna y no se dejó llevar por la ideología de algunos políticos), se omitió este pequeño detalle que acepta una parte importante de la diversidad del pueblo colombiano; pero para PROEXPORT esto no significa mucho, de lo contrario la imagen seria otra, una que si acepte y tenga en cuenta esta “nueva” concepción de tolerancia y respeto hacia la diferencia del otro.
No podemos negar que si esta dichosa campaña se ve desde el punto de vista publicitario está muy bien lograda, ya que, cumple con la función de vender una idea y convencer a cierto rango de población de que en verdad “Colombia es Pasión”, además, Colombia Marca se convirtió rápidamente en lo que esta de moda, entonces vemos el dichoso logo en ropa, afiches, internet, televisión, en fin, el despliegue publicitario ha sido enorme, sólo nos falta ver la remolacha (perdón el corazón) como símbolo patrio (aunque no falta mucho).
A pasos agigantados esta campaña se ha ido posicionando en la cotidianidad de los colombianos y hasta hemos sido participes, lo queramos o no, del éxito de Colombia Marca. Lo decepcionante de todo esto es que como país, además de dejarnos vender a, ni siquiera al mejor postor sino a cualquiera, nos conformamos con eso y hasta nos sentimos orgullosos de la forma en que se vende nuestra identidad —como en cualquier mercado de pulgas— esperando que alguien se deje también convencer del bonito color de la campaña representativa de Colombia y compre lo poquito que aun queda de nuestra identidad y dignidad como pueblo. Es triste pensar que hemos permitido que triunfe una campaña cuya única intención es ofrecer este bonito país al primero que pueda sacar provecho del mismo, una campaña cuya idea en nada habla de nuestro orgullo de ser colombianos, una campaña que fue basada en una idea tan antigua, errada y que, por estas mismas razones, cambio hace tanto tiempo. Como colombianos también participamos de la venta de nuestra identidad al dejarnos convencer y permitir que prospere una campaña publicitaria con los fines y propósitos que tiene Colombia Marca – País.
Lo que pretendo con este ensayo no es convencer a nadie de que esta campaña es basura y que lamentablemente los colombianos nos dejamos hundir en ella, lo que aspiro al hacer esta critica es poner otras cartas sobre la mesa y no las que a unos cuantos les conviene que el pueblo colombiano tenga, este ensayo pretende plantear la mirada oculta de una campaña que nos tiene sumergidos, este es el lado oscuro de una campaña que no debería tenerlo; aunque no hay que negar que Colombia Marca – País ha logrado algo que, ni el gobierno, ni la educación han logrado y es que de algún modo nos ha unido como colombianos, aunque su propósito es ciertamente político y económico, Colombia Marca ha hecho que nos pensemos como una Colombia unida y aunque la palabra no debería ser pasión, creo que, lo que ha alcanzado es indirectamente hacernos tomar conciencia de una sociedad solidaria con el otro, en el fondo no es tan mala, sólo que, no hay que dejarse convencer de lo bonito de las cosas sino aprender a mirarlas de una forma crítica para conocer los dos lados de la moneda.
Solo cabe decir que nos falta aprender a realizar otras lecturas de lo que nos muestran como lo obvio y no conformarnos con lo que los medios nos presentan y para ello es necesario documentarse y preguntarse que hay detrás de. Colombia Marca – País es un ejemplo de ello.
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